Los efectos de la pandemia por el COVID-19 se notan en todo, también en nuestra faceta solidaria. El tradicional bocadillo solidario ha tenido que ser sustituido por otro tipo de almuerzo solidario. Pero, los efectos, por suerte, siguen siendo los mismos. Hemos conseguido una buena participación de profesores y alumnos. El tradicional manifiesto para toda la comunidad educativa ha habido que sustituirlo por otro que fue leído en cada una de las clases, antes de repartir las tortitas de arroz y la botella de agua en la que ha consistido el almuerzo este año. La idea es reiniciar nuestras rutinas y ver qué podemos cambiarlas para dar un like a la vida de los que sufren el hambre.