Aunque en realidad en la Iglesia celebramos san José de Calasanz el 25 de agosto, hoy conmemoramos el Patrocinio de san José de Calasanz, el día en que fundó la primera escuela popular y gratuita de toda Europa. Le recordamos en este día como patrón de los maestros y conmemoramos la proclamación universal de San José de Calasanz como Patrono de las Escuelas Cristianas Populares, decretada por el Papa Pío XII, el 13 de agosto de 1948.

Lo que comenzó en una pequeña sala de santa Dorotea, en el Trastévere romano aquel 27 de noviembre de 1597, es hoy una tarea que se ha extendido por todo el mundo. La Escuela Pía tiene presencia en más de cuarenta países con casi doscientos colegios y gestionan doscientas cincuenta parroquias.

Está integrada por más de 1200 religiosos y 900 miembros de fraternidades que comparten el carisma calasancio.

De la idea de José de Calasanz que puso en marcha en santa Dorotea, han salido otras familias que comparten el mismo carisma como las Escolapias de santa Paula Montal, las Calasancias, las Hermanas de las Escuelas Cristianas de Vorselaar, el Instituto Cavanis, el Instituto Provolo, los Padres de Timón David, o la Congregación de las Hijas Pobres de San José de Calasanz.

Toda esta familia calasancia mantiene vivo el espíritu de aquel 27 de noviembre, cuando José tras ver a los niños pequeños en la calle insultando, pegándose, diciendo palabrotas e, incluso, siendo obligados a robar, se dio cuenta que todo ello era porque no tenían una educación adecuada y sintió que él era el que tenía que dársela.

En el Bachillerato, los de primero lo estamos celebrando con una excursión a Jaca; y los de segundo, nos hemos hecho las fotos para la orla antes de asistir en primicia a la proyección y la charla explicativa de Luis Alberto Longares, del departamento de Geografía de la Universidad de Zaragoza, sobre su documental «Tras las Huellas del pasado», que ha ganado el Festival Internacional de Cine de Medio Ambiente.

Una jornada diferente para celebrar la fundación de una obra social, humanitaria y cristiana extendida por todo el mundo.

Felicidades a todos los voluntarios y maestros escolapios y laicos. Como bien decía él, ojalá hayamos  encontrado la manera de servir a Dios, haciendo el bien a los pequeños y no dejándolo por cosa alguna.