Todo acontecimiento exige una celebración y asociamos esta a los abrazos, las fiestas y las risas que las circunstancias se empeñan en robarnos, sin embargo y pese a todo, hoy es día de fiesta, de un gozo particular que tiene que calentar el corazón de todos los que tenemos la suerte de ser instrumentos de Calasanz como progenitores, docentes o colaboradores, pero sobre todo, un día en que la alegría más grande ha de ser para nuestras alumnas y nuestros alumnos, pues ellos han sido siempre el fin en sí mismo de la misión, fines que hacer crecer con la piedad y las letras desde aquel momento en que San José de Calasanz los miró de verdad y decidió hacer virar su rumbo para convertirlos en el centro de atención, en los agentes activos que ya llevan más de cuatro centurias transformando el mundo.

¿Cuántas veces hemos pensado o dicho: “¡Si San José de Calasanz estuviera hoy aquí…!”?

La respuesta es simple, no es una probabilidad ni un deseo, él está en todos nosotros, empujando cada día para que sus Escuelas Pías sigan “en salida”, para reiniciarnos y para enseñarnos que el amor por la vida empieza en algo tan sencillo como enseñar al otro.

Todo el personal del Bachillerato Escuelas Pías, Montal-Calasanz y el equipo directivo os deseamos un feliz día de nuestro santo y amigo, José de Calasanz.