Durante esta semana hemos desarrollado la campaña solidaria de Manos Unidas: La Mujer del siglo XXI. Ni independiente, ni segura, ni con voz.

Movidos por la fe, queremos seguir dando testimonio luchando contra la lacra insoportable del hambre, concentrando los esfuerzos en conseguir una dignidad de vida para todo ser humano sin exclusión.

Trabajar por los derechos humanos, reconociendo que todos están vinculados entre sí y son interdependientes, es el mejor camino para alcanzar la dignidad de la persona. Por eso, las acciones con las que tratamos de transformar situaciones injustas las hemos de plantear desde un enfoque de derechos.

Somos conscientes de que acabar con la miseria y el hambre es una carrera de fondo en la que queremos seguir empeñándonos. Hay 821 millones de personas que padecen hambre en el mundo y, aunque muchas cifras relacionadas con la pobreza han mejorado, sigue siendo un escándalo insoportable. Por eso, nuestro trabajo sigue siendo necesario.